sábado, 26 de marzo de 2016
Con-fusión de tecnologías: la irrupción de la Industria 4.0
lunes, 27 de junio de 2011
Premio Rafael González Tormo de la asociación 22@Network

Primer de tot vull donar les gràcies a l’Associació 22@ Network per condir-me aquest premi, el meu primer premi. És molt gratificant i m’honora rebre’l en un moment de profunda crisi mundial i professional.
Una crisi que és una crisi de valors, i que un dels més afectats ha estat el de la confiança, que en els moments de bonança es un vincle especulatiu però que en aquests temps de crisi esdebé molt débil. La confiança s'estableix entre les persones, les organitzacions, i ara cal recuperar-la.
Així penso que els interrogants que, a voltes, se’m plantejaven quan liderava la iniciativa de projectes a la Comissió d’Innovació, avui s’esvaeixen perquè aquest premi em ratifica en la idea de que la confiança que s’estableix entre les persones, empreses i societat és la peça clau per construir i créixer tots junts com a individus, com a ciutat i com a país.
Moltes gràcies."

domingo, 24 de enero de 2010
Modeling Human Drug Trials — Without the Human
miércoles, 5 de noviembre de 2008
Gestión de las decisiones. Medidas de productividad.
Hasta ahora no he sido capaz de encontrar ningún argumentario en su favor que me parezca inteligible, así que aún menos diré que me parezca creíble.
La única razón que encuentro, y su en contra, es sentenciar que aquello que no existe no se puede manejar/gestionar. Y claro, para mi y algunos otros, el conocimiento no es algo que exista a priori, sino que se sustancia, en el cerebro del individuo, de forma instantánea. Y eso cuando ocurre, y debido al lugar en el que ocurre, no lo podemos atrapar.
Lo único que sí podemos registrar es el resultado consecuente al conocimiento instanciado y a eso yo le llamo “decisión”. Una vez que el individuo ( y no sé si es muy extensible al colectivo) sabe/conoce, actúa y esa acción/actividad se registra, en el contexto de “nuestra sociedad del conocimiento”, mediante una decisión o una confirmación en un sistema de las TIC.
Por lo tanto, lo que sí deberíamos poder medir es el número de decisiones que se toman en una organización por parte de los individuos como medida de productividad. Yo siempre me pregunto, refiriéndome a una entidad financiera como ejemplo de organización/empresa prototípica y actual del sector servicios, “¿qué producen?”. El dinero “ya está hecho”, “las oficinas, también”, “las personas ya estaban ahí, los empleados y los clientes”. Cuando “autorizan/deniegan” una operación, confirman una decisión en firme. Además, cuando hago esa extrapolación al sector servicios, intuyo que sigue siendo igual de válida ("¿qué produce un ayuntamiento?").
Y de esas decisiones se toman a cientos (o miles, lo ignoro) al minuto/día.
Es para mi la decisón la unidad productiva a medir. ¿Cómo? No cabe aquí una respuesta.
Por eso la pregunta es “¿cuántas decisiones, positivas o negativas, registré yo hoy?”.
viernes, 29 de agosto de 2008
The end of science & reality mining
Un mes más tarde otra referencia ( que se viene llamando "reality mining") donde en el artículo Clive Thompson on Real-World Social Networks vs. Facebook 'Friends' se apunta a el descubrimiento de las conversaciones reales explorando en las trazas electrónicas que dejamos y que "muestran" quién se entera, y que no es precisamente el jefe jerárquico.
This type of research has evolved into a new field called reality mining. By
tracking people using location-aware devices like mobile phones or electronic
badges, scientists are revolutionizing our understanding of how social networks
function.
Así que, como siempre, "ojo con lo que decimos".
Pininfarina: Arte
ENRIC GONZÁLEZ 08/08/2008
Creo que hay que sentir respeto por las cosas que uno no comprende. A
veces, lo incomprensible puede ser altamente sugestivo, como ciertas películas
de David Lynch. O apabullante, como una pizarra llena de fórmulas matemáticas. O
incomprensible a secas, como buena parte de la pintura contemporánea. En materia
de pintura contemporánea me reconozco un zoquete. Será falta de sensibilidad. Me
gustan Bacon, Freud y, en general, quienes pintan imágenes inteligibles. Incluso
el Richter abstracto me gusta, porque trabaja de forma sistemática y cuando no
es visualmente perceptible, resulta al menos deducible.Prefiero el arte obvio,
conciso, funcional, disciplinado. De ahí mi devoción por el arte industrial, que
suele catalogarse, erróneamente, bajo la peligrosa etiqueta del "diseño". El
arte industrial implica la cooperación de diversos creadores, especializados en
distintas disciplinas, y abarca mucho. Desde el cine (arte industrial) y la
televisión (arte industrial), a la fabricación de muebles.La noticia de la
muerte de Andrea Pininfarina apenas fue recogida ayer por los informativos. Y,
sin embargo, Andrea Pininfarina perteneció a una familia de grandes artistas. El
fundador, Pinin Farina (los sucesores decidieron unir el apodo y el apellido),
expuso en el MoMa neoyorquino su célebre Cisitalia (1947), y desde entonces no
dejó de crear maravillas.A diferencia de otros artistas, los Pininfarina
necesitaban mucho más que inspiración o talento comercial. Necesitaban un
ingente trabajo técnico. Se dedicaban a las carrocerías de automóvil, lo que,
además de chapa y pintura, requería ingenieros, físicos, químicos, dibujantes,
escultores y un gran número de informáticos. Fueron, por ejemplo, los primeros
en utilizar el túnel de viento para perfilar sus creaciones.Los más hermosos
modelos de Ferrari, Lancia, Alfa Romeo, Maserati, Fiat, Peugeot y Volvo salieron
de sus talleres. La creatividad de los Pininfarina se extendió con los años a la
construcción, el mobiliario, las herramientas o los objetos especiales, como la
antorcha para los Juegos de Invierno de Turín. Pinin, Sergio y Andrea
Pininfarina, fallecido ayer en accidente, vivieron sin haber firmado jamás algo
superfluo o feo. Su trabajo fue importantísimo. Para mí, están a la altura de
John Ford o Picasso. En lugar de añadir caos al mundo, trataron de hacerlo más
bello y comprensible.
Aquí mi homenaje para él.
lunes, 28 de abril de 2008
Giroscopio versus péndulo (3D vs. 2D)
Tras estudiar Informática, donde curiosamente soslayé las asignaturas que tenían que ver con el tema de Gráficos, la disciplina principal que marcó toda mi carrera laboral posterior fué el 3D o las tres dimensiones.
En el ámbito de la informática de gestión del desarrollo de producto, hoy, no en aquel momento, el 3D es el todo. Con esa forma de modelar contemplas todas las perspectivas, o mejor dicho, todas existen, pues puedes rotar hacia cualquier ángulo y verlo todo, matemáticamente hablando.
Y digo todo esto pues últimamente estoy un poco enfadado de verlo todo tan plano (vamos 2D) y que el personal siga empeñado en ello. He tenido discusiones donde me decían que en el gráfico que me enseñaban tenía varias dimensiones (jugando con el tamaño y el color y el movimiento, ademas de la X y la Y), pero yo insistía (¿patológicamente?) en que todo es demasiado plano.
Pero el otro día me dí cuenta de que en el fondo estaba absorbido por esa planicie bi-dimensional, pues me veía a mi mismo tomando apuntes en reuniones, presentaciones, lo que fuera, pero siempre poniendo como resumen de lo escuchado "esto vs. lo otro". Incluso escuché, en alguna locución radifónica, lo beneficioso del movimiento pendular (otra vez bi-dimensional) para encontrar el equilibrio. Pero yo no lo encontraba, hasta que un día escuché: "giroscopio", y pensé SÍ: este cosmos que hoy nos gobierna no puede ser mejor descrito que por el movimiento de un giroscopio.
Y ahora cuando sigo escribiendo "esto vs. lo otro", los voy encadenado y así haciendo órbitas circulares.
¿Será la 4D lo social?